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Lo que inspira la felicidad

La tristeza es, sin duda, la principal fuente de mi inspiración. Cuando estoy feliz, o tranquilo, o me siento equilibrado y en paz, no siento el deseo de escribir. Sin embargo la tristeza, la melancolía, la soledad, la culpa, la ira, el rencor... me impulsan a escribir, a dejar marcadas en palabras todas esas emociones que me parecen tan destructivas y negativas. Escribir me alivia. Me ayuda a depurar y a expulsar los malos sentimientos. Me permite pensar, repensar, describir o darle forma a las bolas que se me forman en el pecho, en el estómago, en el corazón o en la garganta. Mis dedos, como hábiles artesanos, deshacen esos nudos y dejan fluir hacia el exterior todos los malos pensamientos.

Por eso cuando estoy feliz me cuesta tanto escribir. Necesito un momento de furia o de tristeza para sentarme y coger el boli y escribir un nuevo poema, o para sentarme frente al ordenador y teclear hasta quedarme sin ideas. Supongo que hay gente que prefiere subir al monte, agotarse y gritar. Par…

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