Balance defensivo

El año pasado a estas alturas era un mar de dudas balonmanístico. Había tanta incertidumbre que no sabía qué iba a pasar. Intenté dar lo mejor de mi durante unos duros meses de verano para llegar a una solución de compromiso que no satisfacía a nadie pero que al menos suponían un cambio. Pero no funcionó.

A mediados de septiembre me quedaba huérfano de club. Tras 5 años en Bacovi en los que había escalado de ser un suplente en 2T a ser Capitán de un 2N me veía forzado a abandonar un barco lleno de amigos y en clara deriva. Durante una semana no sabía qué iba a ser de mí, si iba a poder seguir jugando o simplemente entrenando.

La alternativa llegó, casualmente, recomendada por el entrenador de un club al que no me apetecía ir pero que veía como una posible opción de compromiso. Pero por suerte me dirigió a Parla, un equipo recién ascendido del que no conocía nada ni conocía a nadie. Y fue entrenar un viernes, jugar un amistoso un domingo y saber que había encontrado un lugar en el que quedarme.


Uno nunca sabe si los equipos  son de paso o son permanentes. Que me lo digan a mí, que Parla es mi quinto equipo en Madrid. Y, sin embargo, creo haber encontrado una nueva casa en la que me siento a gusto, valorado y apreciado. podría extenderme un montón y hablar de anécdotas, lances de partidos, vaciles en entrenamientos, motes personales, bandas sonoras, regalos de amigo invisible... pero me quedo simplemente con la gente.

Esa es una de las cosas maravillosas del balonmano, que está lleno de grandes personas, amables, generosas, apasionadas. Una de las cosas más duras de dejar Bacovi fue precisamente dejar atrás a personas así, amigos para toda una vida, que por suerte lo siguen y seguirán siendo siempre. Pero una de las cosas bonitas que me he encontrado en Parla es a gente igual de buena, pero con una ilusión y una fuerza que se había ido perdiendo en otros sitios.


Si tengo que hacer balance de esta temporada creo que salgo en positivo: he encontrado un nuevo club en el que he encontrado un nuevo lugar y en el que podido aportar, he conocido nueva gente con la que compartir esta pasión que es el balonmano, he mantenido a los amigos con los que tantos partidos y experiencias he vivido y he podido seguir siendo feliz jugando al balonmano un año más. Y espero que sean muchos más. ¡Brindo por ello!

PD: Gracias a todos los que aportáis balonmano a mi vida, porque sin vosotros habría perdido la ilusión y las ganas hace mucho tiempo. Mi eterna sonrisa va por vosotros.


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